TRÍPOLI/ESTAMBUL/BRUSELAS/LA HAYA.- "El entorno cercano a Muamar Gaddafi es la primera opción. Pueden ejecutar las órdenes de arresto: deben elegir entre ser parte del problema y correr el riesgo de ser perseguidos, o pueden ser parte de la solución", sostuvo el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, en referencia a la decisión del tribunal de procesar al líder libio, a su hijo, Saif Al Islam, y el jefe del servicio de información, Abdalá Al Senusi, por crímenes contra la humanidad.

"Libia tiene la responsabilidad principal; sus autoridades deben cooperar plenamente. Todo es cuestión de tiempo, y no creo que tengamos que esperar mucho: en dos o tres meses se acabará el juego", añadió", añadió Moreno Ocampo. La CPI, que entró en funciones en 2002, no dispone de una fuerza policial y depende de la voluntad de los Estados para la ejecución de sus decisiones. Desde el Gobierno libio se afirma que sus decisiones no le "conciernen", en la medida en que no han ratificado el estatuto de Roma, por el cual se la creó y que fue suscripto por otros 115 países. En el círculo más próximo a Gaddafi, calificaron la decisión como "una influencia política e ilegal por parte de Europa".

La OTAN reconoció hoy que no tiene mandato para apresar a los referentes libios. "Las órdenes de detención son una señal más de la comunidad internacional al régimen, pero no compete a la OTAN ejecutarlas, sino a las autoridades apropiadas; nuestro mandato es proteger a los civiles de ataques", explicó la portavoz de la alianza militar, Oana Lungescu. El propio Moreno Ocampo admitió que esta posición es correcta.

"Hemos dejado claro desde el principio que no hay una solución puramente militar, sino una combinación de nuestra presión militar continua y una presión política reforzada que es lo que traerá una transición a la democracia que el pueblo libio exige y merece", agregó Lungescu.

Mientras se debate la cuestión político judicial, Gaddafi enfrenta problemas militares, por el avance de los insurgentes desde el sur y el oeste hacia la capital, Trípoli. Observadores libios independientes estiman además que ahora la cifra de funcionarios que todavía eran leales a su líder va a ir disminuyendo en los próximos días.

Presión militar
Las tropas oficiales detuvieron en Al Zawiya a numerosos civiles, expulsaron a familias de sus casas y desplegaron mercenarios y colocaron munición en la ciudad, ubicada a unos 50 kilómetros al oeste de Trípoli, posiblemente para que haga de bastión de defensa ante un asalto insurgente contra la capital.

El comandante de operaciones de la OTAN en Libia, el teniente general canadiense Charles Bouchard, reivindicó el despliegue realizado. "No creo que ninguna reducción de nuestra operación sea apropiada ni requerida en estos momentos; de hecho mantendremos el curso", subrayó.

La revuelta en el país norafricano causó miles de muertos, ocasionó la huida al extranjero de casi 650.000 libios y el desplazamiento en el interior del país de otros 243.000, según la ONU. (Especial-Télam-AFP-DPA)